La Unión Europea se pone manos a la obra para encontrar alternativas a la dependencia energética rusa

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Intermoney | El petróleo sigue apuntalando su cotización en medio del debate que hay en Europa sobre si imponer sanciones a las importaciones energéticas procedentes de Rusia, frente a la posición aun reacia de algunos países como Alemania y que abogan por dejar al margen algunos sectores clave. Por el momento, en Bruselas está siendo complicado encontrar una posición común. Se tiende a mirar a Alemania, dada su condición de líder europeo, como el país más damnificado del marco hostil que rige la relaciones con Rusia dada su sensibilidad hacia el comercio de materias primas energéticas, pero esta realidad atañe a muchos otros países, como es el caso de Holanda.

La conexión entre ambos países queda plasmada en que Holanda es el sexto mayor importador de bienes de Rusia de todo el mundo. En 2021, el valor de las importaciones de bienes holandeses desde Rusia se situó en 18,4 mm. € y del total, el 87% se correspondía a combustibles minerales distribuido entre petróleo, gas natural y productos derivados y, de hecho, en los últimos años había aumentado su dependencia del gas ruso después de los problemas de seguridad derivados de la producción del campo de gas de Groeningen.

La coyuntura actual y la necesidad de buscar una solución por el menor suministro de Rusia, justo cuando los inventarios del gas natural de Holanda se sitúan al 19% de su capacidad, ha llevado a las autoridades a recular en sus planes de cesar la extracción. Cabe recordar que Groeningen ha sido un punto clave para el abastecimiento de gas de Holanda durante los últimos 60 años, pero la extracción ha agotado más del 75% del volumen de gas estimado, al tiempo que los movimientos sísmicos siempre han jugado en contra de la operativa del campo.

Se apunta a que la producción del presente año se sitúa en 7,6 mm. de metros cúbicos (m3) frente a la estimación previa de 3,9 mm. m3 y llegando incluso a apuntarse que, de manera segura, se podría alcanzar una cota de producción de hasta 12 mm. m3, aunque el gobierno holandés se ha mostrado reacio a ir más allá en la extracción. No obstante, encontrar una alternativa inmediata se complicado, amén de que las opciones que se barajan son costosas, pues habría que buscar cómo aumentar la capacidad para importar gas natural licuadoal mismo tiempo que se adecua la terminal existente en el puerto de Róterdam, estimándose la ampliación en la terminal de GNL entre 5 y 8 mm. de m3 anual. Esto sin contar, los bocetos que sobre construir una nueva instalación flotante con una capacidad de 4 mm. de m3.

Holanda no es el único país de la UE que se ha puesto manos a la obra para encontrar alternativas a la dependencia rusa considerando que no es fácil encontrar una solución en poco tiempo. A este respecto y consecuentes con dicha idea, Alemania ha sido de los primeros países en mover ficha y establecía lazos con Qatar para garantizar el suministro de GNL. A falta de conocerse los detalles del acuerdo a largo plazo entre las dos potencias, hay que recordar que Qatar posee la tercera mayor reserva conocida de gas natural del mundo después de Rusia e Irán, contando con reservas existente de, aproximadamente, 24,7 bill. de m3; mientras que su producción de crudo fue de 1,29 mbd. De hecho, la exportación de GNL, petróleo crudo y productos derivados constituyen la mayor parte de los ingresos del país, considerando que en 2020 los ingresos por hidrocarburos contribuyeron con alrededor del 28 % del PIB de Qatar.

El país germano tendrá que acelerar la puesta a punto de sus terminales de almacenamiento, pues en los planes alemanas para que Rusia deje de ser el principal proveedor en dos años vista. Esto conlleva trabajar sobre las dos principales terminales con las que cuenta Alemania. Por un lado, la de Brundsbüttel con capacidad de 8 mm. de m3 y, por otro lado, la de Stade, con 12 mm. de m3 de capacidad, al mismo tiempo que se evalúa la idoneidad de reactivar la terminal flotante de Wilhelshaven, la cual tendría una capacidad de 10 mm. de m3. Es más, Alemania ya tiene acceso a una capacidad de almacenamiento significativa, la más grande de la UE, de alrededor de 23 mm. de m3, según datos de Gas Infrastructure Europe.

Además de los esfuerzos para encontrar proveedores alternativos, los gobiernos europeos siguen inmersos en la búsqueda de maneras de parchear los efectos sobre los consumidores, siendo un ejemplo de ello los pasos dados por Austria, que anunciaba un plan de gasto de 2 mm. € para subsidiar los costes de la energía. En Italia, el gobierno se ha puesto como objetivo recaudar 4,4 mm. € mediante un impuesto del 10% sobre el aumento de los beneficios empresariales de las energéticas comprendido entre octubre de 2021 y marzo de 2022, siempre que esa cantidad supere los 5 mill. €. Con el nuevo impuesto, el objetivo de Italia es cubrirse para decir los impuestos los hidrocarburos en 0,25€/litro y poner cierto alivio en las facturas de los hogares transalpinos. Italia no es la única que recurre a los beneficios de las energéticas. El Partido Laborista de Reino Unido está presionando para que se aplique un impuesto a las empresas de petróleo y gas del Mar del Norte, que de otro modo obtendrían enormes beneficios financieros de los aumentos repentinos de precios actuales.

La búsqueda de alternativas energéticas deja en la otra esquina del cuadrilátero a Rusia, país desde el que las autoridades también han señalado que el futuro pasa por buscar otros socios mientras que su ministro de energía, Alexander Novak, lanza advertencias veladas. En la última, Novak apuntaba que, si se pone cote al crudo ruso, muy probablemente los precios podrían alcanzar los 300$/barril. Decimos velada, porque añadía la coletilla de que es poco probable que ese escenario se pueda dar. Novak, sin embargo, daba con un detalle en el que no le falta razón y es que, actualmente, es imposible que Europa pueda rechazar de manera plena los hidrocarburos rusos poniendo, por ejemplo, que Alemania consume 2,04 mill. de barriles por día y que en 2021 un 34,1% de las importaciones de crudo provenían de Rusia.

Por ahora Rusia está encontrando maneras de salvar el veto energético y es que los grandes descuentos sobre el Urals están atrayendo a las refinerías indias. Por ejemplo, Hindustan Petroleum Corp. Compraba recientemente 2 millones de barriles de crudo para su entrega en junio y no es la única, pues las compañías petroleras estatales están comprando el barril ruso a 20-25$ para entregas en mayo y junio. La decisión de India de comprar crudo se basa en una evaluación bastante realista, considerando que India importa casi el 85% de sus necesidades de crudo, proviniendo más de la mitad de estos de Medio Oriente como EAU, Arabia Saudí e Irak. A pesar de que las autoridades del país hayan estimado que aumentarán la producción en un 11%; la oferta rusa es tentadora para un país muy dependiente como India. Por el momento, India ha importado sólo en marzo de Rusia 360.000 bpd, aunque el ministro de Petróleo del país asiático apuntaba a que los compradores indios han contratado con Rusia el equivalente a las necesidades de petróleo del país para unos tres días, que se suministrará en los próximo tres o cuatro meses, lo que equivaldría a 15 mill. de barres de petróleo rusos, considerando que las necesidades diarias de crudo de India son de 5 mill. de barriles.