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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 06 de agosto de 2018 08:00

Ni rastro de un paréntesis veraniego

Ann-Katrin Petersen (Allianz GI) | En los mercados de capitales no hay por ahora ni rastro de un paréntesis veraniego y la intensificación de la guerra comercial entre Washington, Pekín y Bruselas sigue acaparando los titulares. Pero, atención, que no todo son malas noticias.

 

En la reciente temporada de resultados en Estados Unidos las empresas entre Los Ángeles y Nueva York han notificado en el segundo trimestre una media de beneficios muy superior a la del mismo periodo del año anterior. Esto se debió a que la buena situación económica de Estados Unidos ofrece excelentes perspectivas de ventas, mientras que la reforma fiscal de Trump contribuye también a que se disparen los beneficios. Precisamente en estos tiempos de noticias problemáticas en el plano (geo) político, lo que buscan los inversores son datos fundamentales positivos. Las cotizaciones de la renta variable estadounidense también evolucionaron de forma significativa, y no únicamente por el grato incremento de los beneficios. A este respecto, lo que volvió a quedar patente en las últimas semanas, es que la preocupación por una escalada de la disputa comercial (ya sea retórica o en forma de medidas reales) castigaba más a las acciones de las economías europeas y asiáticas, orientadas a la exportación y fuertemente vinculadas a las cadenas mundiales de valor añadido, mientras que afectaba menos a las de Estados Unidos.

 

¿Cuál va a ser la evolución en el segundo semestre?

 

Cabe suponer que, en la antesala de las elecciones intermedias de Estados Unidos que tendrán lugar en noviembre, la retórica comercial seguirá siendo errática, alternando el tono de indulgencia con las amenazas. La interrelación cada vez más estrecha entre la política (comercial) y los datos fundamentales será probablemente un factor decisivo para la inversión de capitales. Si bien es verdad que en el primer semestre los indicadores de confianza se han deteriorado, el potencial negativo de las medidas proteccionistas no se ha visto reflejado (todavía) en los datos económicos más generales. ¿Se percibirán señales de desaceleración en la economía real durante el segundo semestre? La implantación de aranceles a la importación solo ha cobrado impulso en el tercer trimestre, y aunque hasta ahora los aranceles afectan solamente a una parte del comercio mundial, la inseguridad provocada por la guerra comercial podría frenar la disposición para invertir de las empresas. Se debe tener presente que en Estados Unidos y Europa las inversiones al fin y al cabo suponen una quinta parte de los resultados económicos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calculado recientemente que en un contexto desfavorable de guerra comercial, la tasa de crecimiento mundial hasta el año 2020 podría quedar un 0,5 % por debajo de las previsiones actuales.

 

Aun así, no debería perderse de vista el panorama general, porque a pesar de los indicios previsibles de desaceleración cabe esperar que durante bastante tiempo la economía mundial siga creciendo por encima de su potencial. Actualmente no se vislumbra un enfriamiento de la economía mundial, y, desde luego, tampoco una recesión.

 

¿Qué deparará todo esto a los mercados financieros?

 

A escala mundial, es previsible que predominen por ahora los motores de crecimiento. No obstante, a pesar del contexto fundamental positivo, las disparidades entre países y regiones se están acentuando. Basta echar un vistazo a las cadenas mundiales de valor añadido para comprobar cómo las disputas comerciales pueden repercutir de forma muy distinta en función de las regiones, los sectores y las empresas. En resumen, es probable que se acentúe la dispersión de la evolución de las cotizaciones a escala mundial.

 

Y aunque no cabe esperar que la política comercial deje de preocupar a los grandes bancos centrales, tampoco puede suponerse que el Banco Central Europeo vaya a apartarse de su intención de finalizar su programa de compra de valores (QE) ni que la Reserva Federal estadounidense (Fed) renuncie a disponer nuevas subidas de tipos de interés. También es probable que la normalización de la política monetaria aumente la dispersión entre las distintas clases de activos o las distintas regiones.

 

En este contexto, los gestores activos seguirán necesitando mucho tiento para aprovechar las oportunidades que vayan surgiendo, tanto por los vaivenes del mercado, como por las circunstancias específicas de los países.  

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