Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Sábado, 19 de octubre de 2019

Pulse en el valor para ver ratios >

Publicado en INTERNACIONAL Sábado, 25 de julio de 2015 02:00

Materias primas y mercados emergentes, la línea divisoria entre metales y energía

UBP | Los precios de las materias primas de metales y energía se han estabilizado recientemente, y la mejora del crecimiento global ha contrarrestado las presiones del exceso de oferta y de un dólar al alza.

 

 

Desde el pasado marzo los precios de las materias primas se han estabilizado, ayudando a atenuar las preocupaciones de los inversores en torno a las perspectivas de los productores de materias primas de los mercados emergentes. Aunque estas economías siguen sufriendo tensiones, aquellas con un sector público y unos balances externos fuertes y con unas políticas fiscales prudentes son las que se hallan en mejor posición para recuperarse. Los riesgos para los precios de las materias primas parecen equilibrados desde los niveles actuales, y algunas materias primas, como el petróleo, el zinc y el plomo, parecen tener más potencial alcista que bajista.

 

El mercado espera algunos aumentos de precios

 

Los analistas del sector de materias primas prevén que a lo largo de los próximos doce meses los precios aumenten en un rango de entre el 5% y el 30%, dependiendo de cada categoría. Como muestra la Figura 1, esto volvería a colocar los precios de algunas materias primas en el nivel de hace un año, aunque los precios de otras (como el petróleo y el mineral de hierro) seguirían siendo notablemente más bajos. La expectativa general del mercado es que la demanda global de materias primas debería aumentar en línea con el crecimiento económico global (en la actualidad el FMI prevé un crecimiento del 3,8% el año que viene, frente al 3,4% pronosticado para 2015).

 

 

 

En el sector del petróleo, algunos productores estadounidenses ya han recortado la inversión, lo cual afectará a la producción a lo largo de los próximos tres a seis meses. El número de pozos de perforación, por ejemplo, ha disminuido un 60% desde el máximo del pasado octubre y esto sugiere que la producción estadounidense probablemente caiga para final de año o, como mucho, permanezca estable.

 

Aunque estos factores prestan apoyo a la subida de los precios de las materias primas, en los próximos meses es posible que el exceso de oferta ejerza aún más presión sobre algunos sectores (en especial sobre el cobre y el mineral de hierro). Asimismo, el estrechamiento de la política monetaria en EE.UU., que probablemente haga subir al dólar frente a la mayoría de las restantes divisas y reduzca la capacidad de compra en dólares de los consumidores no estadounidenses, posiblemente también pese sobre los precios de las materias primas.

 

El efecto chino

 

Un elemento importante de la perspectiva de los precios de las materias primas es el crecimiento económico de China. Este país acapara una cuota muy grande de la demanda global de materias primas, incluida hasta la mitad de toda la demanda de metales industriales.

 

Con esto en mente, a los precios de las materias primas les favorece el que la economía china esté respondiendo a las medidas de estímulo que el gobierno ha estado adoptando desde el inicio del año. La confianza empresarial ha comenzado a aumentar y las operaciones en el mercado de la vivienda se incrementaron en abril y mayo, tanto en términos de volúmenes como de precios. Por otra parte, las importaciones de metales parecen haber tocado fondo, al igual que la demanda de crudo.

 

 

 

Es probable que en China se adopten más medidas de estímulo y también que se produzca una recuperación visible del crecimiento económico general en la segunda mitad del año. Esto debería prestar más apoyo a los precios de las materias primas. El petróleo es probablemente el activo con menor riesgo de pérdidas.

 

Las expectativas de los analistas de materias primas de que los precios experimentarán una moderada recuperación generalizada parece razonable. Pero la perspectiva de los riesgos es distinta para cada categoría.

 

En el mercado del petróleo, los riesgos de pérdidas parecen más limitados que para los metales industriales. Una razón de ello es que la producción de crudo podría reducirse rápidamente si los precios cayeran con fuerza. Los productores norteamericanos de esquisto bituminoso podrían recortar la producción con celeridad incluso si Arabia Saudí decide no hacerlo por su deseo de mantener la cuota de mercado. La breve vida útil de muchos pozos norteamericanos —que es de alrededor de 12 meses— es lo que permite esta flexibilidad en la producción. Tienen un coste medio para un ciclo completo de en torno a 50-55 USD por barril de WTI. Esto significa que si el precio del WTI cayera entre un 7% y un 15% respecto a los actuales precios de mercado, estos productores tendrían un fuerte incentivo para reducir la producción, y los resultados se manifestarían en el plazo de un año. Esta es la razón por la que el mercado debería considerar el precio de 50-55 USD por barril como un suelo que aguantará.

 

Otro factor de apoyo para el precio del petróleo son las diversas fuentes de la demanda. China, por ejemplo, sólo representa un 11% de la demanda global de crudo, mientras que EE.UU. y Europa conjuntamente concentran en torno al 35%. Así, una recuperación de la actividad económica global fuera de China sin duda contribuirá a sostener los precios del petróleo en los niveles actuales o ligeramente por encima.

 

Los productores de metales, por otra parte, no pueden describirse como "flexibles" por los prolongados plazos de sus inversiones pasadas y sus bajos costes marginales. Según los analistas de materias primas, el 90% de los productores de cobre tienen unos costes de producción marginales entre un 30% y un 35% inferiores a los precios de mercado actuales. Esto significa que los precios del cobre tendrían que caer entre un 30% y un 35% más antes de que una cantidad significativa de empresas de minería consideraran recortar la producción.

 

Asimismo, el acero (e igualmente el mineral de hierro) y el cobre dependen en gran medida del sector de la construcción en China. Un reposicionamiento de la economía china alejándose de las exportaciones y la inversión en viviendas y encaminándose hacia el consumo de bienes y servicios no provocaría un fuerte incremento de la demanda de estos materiales, de modo que los aumentos de precios probablemente sean moderados, como mucho.

 

Los analistas parecen más optimistas respecto a otras áreas del grupo de los metales: aluminio, zinc, plomo, níquel, paladio y platino. La probable mejora de la actividad global (sobre todo en el sector manufacturero) y el potencial de un mayor gasto en inversión en Europa (y posiblemente en EE.UU.) están prestando apoyo a la demanda de estas materias primas. Unas fuertes ventas de automóviles y una mayor escasez de oferta constituyen sólidos puntales para los precios del platino y el paladio en particular.

 

En el mercado del oro, sin embargo, los riesgos parecen inclinarse a la baja debido a la probable subida del dólar. El oro actuó como refugio para los inversores cuando la relajación cuantitativa en EE.UU. estaba ejerciendo presión sobre el dólar, pero parece que esta fuente de demanda de oro ha quedado atrás. Y la demanda india —al menos la parte ligada a las inquietudes en torno a la inflación nacional y el valor de la rupia— probablemente no crezca tan rápido como en el pasado, lo cual privará al oro de un apoyo adicional.

 

Qué emisores de bonos probablemente se beneficien de este escenario

 

No a todos los emisores de mercados emergentes les afectará en igual medida la estabilización de los precios de las materias primas. Las Figuras 4 y 5 destacan las economías donde las exportaciones de energía y metales representan una proporción significativa de las exportaciones totales.

 

Para los productores de energía, creemos que los países con unos balances fuertes deberían ser los que más se beneficien de la estabilización de los precios del petróleo. Entre aquellos para los cuales la energía representa más del 50% de las exportaciones, estamos más cómodos con países cuyos ratios de deuda respecto al PIB permanecen en el 30% o por debajo y cuyos déficits presupuestarios son limitados. Kuwait, Azerbaiyán, Kazajistán, Rusia y Colombia se sitúan entre estos países. Indonesia, cuyas exportaciones de petróleo suponen más del 30% de las exportaciones totales, también debería beneficiarse.

 

Por otro lado, Venezuela, donde los costes de producción siguen siendo altos, e Irak, cuya producción está completamente interrumpida, son dos emisores soberanos débiles que difícilmente experimentarán ninguna mejora a corto plazo con los actuales precios del petróleo. Para los minerales y los metales, es importante considerar qué materia prima es la principal fuente de ingresos en cada país.

 

El cobre es la principal fuente de exportaciones de metales para Zambia y Chile, mientras que Mongolia también exporta cobre así como mineral de hierro. Esto significa que estos tres países siguen dependiendo en gran medida de un repunte del sector de la construcción y de la vivienda en China.

 

El impacto de los cambios de los precios de las materias primas también variará para los emisores corporativos de mercados emergentes. -Los sectores de la energía y los metales concentran en torno al 30% del universo de bonos cuasi-soberanos y corporativos de los mercados emergentes. Basándonos en nuestras previsiones de los futuros precios de las materias primas, somos optimistas respecto al sector del petróleo y el gas, pero vemos el de metales y minería con más cautela.

 

Por otra parte, un examen de los emisores indica que no todos han logrado adaptarse de la misma forma al nuevo entorno de precios. Algunos productores de materias primas ya han reaccionado recortando el gasto en inversión y acumulando efectivo para ayudar a limitar cualquier potencial efecto negativo de la volatilidad de los precios, mientras que los fundamentales de crédito de otros productores se han deteriorado. Así, es esencial analizar cuidadosamente cada emisión individual.

 

Posicionamiento actual

 

Dada nuestra visión optimista de la energía y la perspectiva más cautelosa respecto a algunos metales como el cobre y el mineral de hierro, en la actualidad estamos sobreponderados en el sector de petróleo y gas e infraponderados en metales y minería.

 

Por otro lado, en el sector de metales y minería, estamos infraponderados en la mayoría de los países. En particular, tenemos una baja exposición al cobre, ya que estamos infraponderados en una empresa de minería que opera tanto en México como en Perú y no tenemos exposición a este sector en Chile. También estamos infraponderados en compañías de minería de oro, sobre todo en Sudáfrica y Rusia. Por otra parte, estamos sobreponderados en India, donde favorecemos a los productores de acero locales, que están beneficiándose de la inversión del país en construcción, y tienen escasa dependencia del sector chino de la vivienda.

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.