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Miércoles, 23 de septiembre de 2020

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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 22 de julio de 2019 00:00

El BCE dejará claro que la inacción no es una opción: allanará el camino para nuevos estímulos

Intermoney | Desde la perspectiva de los inversores, la agenda de la semana tendrá dos grandes citas: la reunión de política monetaria del BCE y el PIB preliminar del 2tr18 en Estados Unidos. En el primer caso, los cambios en la guía de largo plazo de la entidad abrirán la puerta a una bajada de tipos en septiembre, mientras que el freno del segundo hasta 1,8% trim. a. será tomado como el aval decisivo para que la Fed dé ese mismo paso, el próximo 31 de julio. No obstante, habrá muchas más cuestiones interesantes como los indicadores adelantados en Europa, las órdenes de bienes duraderos en Estados Unidos, la continuidad de la temporada de resultados...

 

El BCE ya está armando correctamente su argumentario para dar cobertura técnica a las próximas medidas de apoyo, siendo el máximo objetivo la demostración de su compromiso inquebrantable con el cumplimiento del mandato que tiene encomendado. Otra cuestión diferente es que, en la práctica, las próximas medidas sean todo lo efectivas que desearían en la entidad; una cuestión que seguramente tienen muy presente en Frankfurt. Sin embargo, la inacción no es una opción para el BCE y, en esta línea, debe entenderse la actual estrategia para allanar el camino a potenciales nuevos estímulos y que marcará un hito el próximo jueves.

 

La reunión de política monetaria del BCE se saldará sin medidas, pero sí con novedades importantes en el comunicado que acompañará al encuentro. En concreto, la guía de largo plazo de la entidad sufrirá un cambio radical y pasará de apuntar que “los tipos de interés oficiales del BCE se mantendrán en los niveles actuales, al menos, hasta el primer semestre de 2020”, a abrir la puerta a una rebaja de tipos en la reunión de septiembre.

 

Junto a la anterior novedad que será decisiva, también habrá que prestar atención a otros aspectos del comunicado, como el tono más prudente hacia el crecimiento y la inflación de la UEM que servirá para respaldar el giro del discurso en Frankfurt. Asimismo, será interesante comprobar si la mayor generosidad del BCE se verá acompañada de una actitud más beligerante hacia el déficit de reformas estructurales en la zona euro.

 

Sin embargo, los gestos en el comunicado tendrán sus límites y esto dotará de mayor importancia a la rueda de prensa de Draghi. En la misma, la principal labor del presidente del BCE será la de allanar el camino a una mayor laxitud de la entidad y abrirá las puertas no sólo a la rebaja de tipos en la Eurozona durante el mes de septiembre, sino también a medidas como la recuperación de las compras de activos que en IM creemos que podrían acordarse en la parte final del año. Una situación que llevará a Draghi a poner el acento en una debilidad de la Eurozona que ha resultado más duradera de lo previsto y en el déficit de inflación en los últimos años.

 

En cuanto a la inflación, Draghi será preguntado por los rumores respecto a que el BCE podría cambiar la definición de su objetivo, siendo lo más seguro que evite esta cuestión debido a su posición de presidente saliente. Sin embargo, en IM no descartamos que en nuestro banco central llegue a plantearse un objetivo de inflación de medio plazo que implicaría la aceptación de tasas de IPC superiores al 2% durante un tiempo, cuando se hubiera dado un déficit previo de las mismas. En otras palabras, estamos apuntando a un planteamiento similar al debatido en algunos foros técnicos de la Fed.

 

En paralelo, el presidente del BCE deberá hacer frente a preguntas vinculadas a las limitaciones que afrontaría la reactivación de las compras de activos, dado que en el caso de la deuda de Alemania se ha comprado casi todo lo que se puede comprar. En nuestra opinión, esta situación se podría subsanar fácilmente, aplicando unos límites diferentes a la adquisición de deuda de países AAA como Alemania, en cuyo caso no debe importarle al BCE el hecho de atesorar una minoría de bloqueo ante un evento de crédito que se erige como algo bastante improbable. Sin embargo, lo más factible es que Draghi evite entrar en esta cuestión y, también, en las vinculadas con las inquietudes de Trump derivadas de los actuales niveles del dólar.

 

 

Las anteriores cuestiones, seguramente, convivan con el toque de atención de Draghi a los líderes europeos al exigirles un mayor esfuerzo en cuanto a las reformas estructurales, puesto que la política monetaria no puede ser la única herramienta para luchar contra los problemas económicos de la zona euro. No obstante, los mercados se quedarán con que el BCE abre, definitivamente, la puerta a los estímulos y esto pesará en la banca europea, aunque comentarios como los del influyente consejero de la entidad, Benoît Cœuré, relativizan hasta dónde pueden llegar ciertas cuestiones como las bajadas de tipos. El mandato de Cœuré también está próximo a su fin, pero esto no debe llevar a menospreciar su reciente intervención sobre la inflación, concluyendo: las expectativas de los hogares sobre cómo evolucionarán los precios han sido más estables que las de los participantes en los mercados financieros y éstas son un mejor predictor del futuro de la inflación.

 

A pesar de la relevancia que en IM le asignamos a los comentarios de Cœuré, tampoco podemos negar que el mercado estará más atento a las referencias que apunten hacia una mayor generosidad del BCE. En concreto, los PMIs preliminares de julio volverán a denotar la debilidad de la industria en la UEM y, pese a la mejor salud del sector servicios, se acrecentarán los miedos de cara a un contagio del peor desempeño de las manufacturas al conjunto de la economía. A la postre, el PMI manufacturero de la zona euro avanzará tímidamente hasta 47,8 y su homólogo de servicios cederá hasta 53,3, dando forma a un indicador compuesto acorde con un crecimiento del 0,1-0,2% trim. del agregado de la Eurozona durante el 3tr19.

 

Sin dejar los indicadores adelantados, también deberemos prestar atención a los IFOs de confianza empresarial en Alemania, los cuales sufrirán ligeros recortes en julio y volverán a poner en evidencia los obstáculos que continuará afrontando la economía alemana durante la segunda mitad de 2019. Desgraciadamente, señales como ésta parece que no están siendo tenidas en cuenta por las autoridades alemanas y, de hecho, Merkel se reafirmaba en la idoneidad de mantener el equilibrio presupuestario. En esta línea, respaldaba unas cuentas de Alemania acordes con un incremento del gasto del 1,7% en 2020 y que recogen medidas preventivas para recortarlo, en caso de detectarse una desviación a la baja de los ingresos. La opinión de Merkel aún resultará decisiva durante bastante tiempo, dado que ha reafirmado su intención de mantenerse en la cancillería hasta el final de su mandato en 2021.

 

Más allá del BCE y los indicadores adelantados a lo largo de la UEM, en España asistiremos a los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del 2tr19 en cuyo caso lo menos interesante será el retroceso estacional de la tasa de paro hasta 13,4%, gracias a la temporada alta del sector turístico. Así, el interés radicará en la creación de empleo después de un inicio de año mucho mejor de lo esperado, informando la EPA de un avance del 3,16% a. en el 1tr19 y del 2,8% a. las cifras de contabilidad nacional en base a los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo.

 

En Estados Unidos, el próximo viernes, el PIB preliminar del 2tr19 se convertirá en uno de los indicadores que más titulares generará de toda la semana, si bien le asignamos mayor importancia a los PMIs y las órdenes de bienes duraderos al servir de guía para el futuro. No obstante, pesará más el freno del PIB hasta 1,8% trim. a. al entenderse que allana la senda de bajadas de tipos de la Fed. Dicho frenó se deberá al mantenimiento de los problemas de la inversión residencial y al drenaje de partidas que, en el 1tr19, tuvieron una contribución positiva como los inventarios y la demanda externa. A cambio, el consumo privado mejorará de forma acusada en el 2tr19, como así es apuntado por el gasto personal y las ventas minoristas, y la inversión en bienes de equipo se recuperará del mal inicio de año. Luego, los puntos importantes para la economía de los Estados Unidos lo harán bien y asistiremos a una composición más favorable del PIB, si bien los mercados se quedarán con su menor crecimiento a nivel agregado.

 

Respecto a los PMIs en Estados Unidos, habrá que prestar especial atención a la componente de pedidos del índice manufacturero, la cual esperamos registre un comportamiento modesto, a pesar del repunte del mencionado índice hasta 51,0. Luego, se adelantará un comportamiento modesto de la industria estadounidense en la segunda mitad de año que encajará con el tímido avance de las órdenes de bienes duraderos en un 0,2% m. en junio, después de restar el efecto del equipo de transporte.

 

 

En el comportamiento de las anteriores variables tendrá mucho que ver el mantenimiento de la incertidumbre comercial que volverá a ser noticia en los próximos días. Desde Estados Unidos, se insiste en que resulta bastante probable un encuentro cara a cara con los negociadores chinos, si bien en otros ámbitos se apunta la ausencia de avances (aunque China haya hecho el mayor pedido de sorgo a Estados Unidos desde abril). Así, lo único cierto es que el mantenimiento del conflicto comercial entre las dos mayores economías del mundo sigue pasando factura a la actividad global y, en particular, a las naciones asiáticas. De hecho, el consenso de Reuters apunta que las órdenes de Taiwán para la exportación caerán por octavo mes consecutivo en junio y lo harán en un 0,83% a., después de su descenso del 5,8% a. en mayo. Por su parte, más negativo era el consenso de Reuters con las exportaciones de Tailandia al estimar que descenderán un 5,0% a. en junio, dando así continuidad a su mal desempeño después de ceder un 5,79% a. en mayo.

 

De vuelta a los mercados propiamente dichos, el freno del PIB de Estados Unidos y las cifras modestas de los PMIs y órdenes excluidos bienes de transporte, a pesar de sus avances, serán tomados como un aval para las bajadas de tipos de la Fed y pueden inyectar algo de presión en las rentabilidades de los treasuries. Esta posibilidad ya explicaba que, en la semana transcurrida hasta el 17 de julio, los fondos de bonos y acciones a lo largo del mundo registraran entradas netas de 18,3 mm. $. De estos, 6,2 mm. $ estaban explicados por fondos de renta variable (5,3 mm. $ los vinculados a Estados Unidos) y 12,1 mm. $ por fondos de renta fija que acumulan entradas en el año por valor de 455 mm. $, de acuerdo con los datos de Bank of America Merrill Lynch.

 

Todo ello en un contexto en el que tampoco debemos perder de vista las noticias sobre el techo de la deuda en Estados Unidos. Éste podría volver a alcanzarse tan pronto como en septiembre y esto obliga a dar pasos antes del receso político de agosto. De momento, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, ha apuntado el principio de acuerdo con los líderes del Congreso respecto a los niveles de gasto para los dos próximos años, lo cual es un paso previo indispensable para una ampliación del límite de endeudamiento de Estados Unidos.

 

Por otro lado, en las bolsas tampoco habrá que descuidar los resultados corporativos, entre los cuales destacarán: Phillips, Julius Baer (lunes), Endesa, Santander, Randstad, AMS, United Technologies, Visa, Coca-Cola (martes), Iberdrola, Repsol, Deutsche Bank, Christian Dior, Peugeot, GlaxoSmithKline, Boeing, Caterpillar, Ford Motor, Facebook, AT&T (miércoles), Telefónica, Anglo American, Total, Danone, Carrefour, Saint Gobain, Unilever, Orange, Volkswagen, Roche, Vivendi, Michelin, Astra Zeneca, Nokia, Amazon, Comcast, Alphabet, Intel, 3M (jueves), Caixabank, Banco Sabadell, Renault, Nestlé, Colgate y McDonald’s (viernes).

 

Todo ello en una semana en la que el lunes empezará a andar el Nasdaq chino, con 25 valores que abarcan desde los semiconductores a la biotecnología, y el petróleo se moverá entre las tensiones iraníes y el temor al peor desempeño de la demanda. Desde esta perspectiva, el presidente de la AIE alertaba de nuevas rebajas de las previsiones de crecimiento de la demanda por parte del organismo. En junio, éstas eran acordes con un incremento de 1,2 mbd en 2019 frente a las cifras de 1,5 mbd que llegaron a señalarse para este año, si bien lo importante es que no se descarta que el avance de la demanda pueda llegar a caer por debajo de 1,1 mbd.  

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