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Publicado en CONSENSO Viernes, 12 de abril de 2019 09:00

Los pilares de una buena gestión patrimonial

Alberto Roldán Navarro (GBS Finanzas Investcapital) | Muy a menudo nos encontramos con situaciones contradictorias en relación al proceso de invertir un patrimonio. De un lado, todos hemos tenido en algún momento el impulso de tomar nuestras propias decisiones estableciendo en qué se invierte basándonos en el mayor o menor grado de conocimiento que tenemos a la hora de colocar nuestro dinero.

 

 

 

 

 

Por otra parte, precisamente esa buena voluntad nos ha podido llevar a un exceso de euforia a la hora de elegir los activos, el riesgo y el plazo. En otras palabras, planificar bien una inversión no es algo que se alcance con algo de cultura financiera.

 

 Otro error común, mucho más de lo que la gente cree, está en la falsa creencia de que recibir un asesoramiento requiere un alto patrimonio. Es evidente que acceder a determinados servicios, como los que ofrece una banca privada o la gestión de muy altos patrimonios, sí requiere de esa condición. Pero, si nos abstraemos de esa circunstancia, la idea de planificar una inversión conlleva unas pautas que muy pocos inversores cumplen de verdad.

 

Cuando un inversor busca decidir sobre su dinero o sus posesiones la enorme diversidad de opciones hace de ello una actividad no fácilmente digerible. El plazo es crítico, pues, aunque sea obvio, la realidad nos permite afirmar que son muy pocos los inversores que realmente se posicionan en el largo plazo. Lamentablemente para ustedes, largo plazo no es un año. Ello es así porque la visión que se tiene de los activos es cortoplacista, digan lo que digan, exclusivamente cortoplacista. La experiencia me permite aseverar que la última rentabilidad en mente es la que sesga las decisiones de inversión. Eso se enmarca dentro del comportamiento conductual de las finanzas, una corriente que habla sobre el hecho de que los agentes no son absolutamente racionales a la hora de tomar decisiones. Si los mercados han subido con fuerza, muy posiblemente su decisión de inversión se oriente a la euforia de la misma manera que ante el efecto contrario, la depresión y el miedo atenazarán su elección.

 

Conocer las limitaciones es conocer el riesgo de una inversión. Limitaciones de disponibilidad, acceso a determinados activos más o menos complejos, así como a mercados, su completa comprensión… Hay muchos factores que intervienen en el riesgo de un agente que busca invertir una cartera. ¿Entiende usted realmente qué es una preferente o una nota estructurada? Apuesto a que no.

 

Hago notar el hecho de que he empezado hablando de plazos y riesgo, no de rentabilidad. Muchas veces, precisamente, esa búsqueda insaciable de “lo más rentable” es el primer paso erróneo que un inversor comete. De mi experiencia con los bancos puedo afirmar que, en general, existe un elevado grado de afección por los ránquines. El fondo más rentable del último mes o del último año, el más rentable en su categoría, el más rentable frente a su benchmark, etc. Nos dejamos llevar muchas veces por la búsqueda insaciable de lo mejor sin atender a si efectivamente es lo mejor para una cartera o simplemente ha sido lo mejor de un subsegmento de mercado en un momento determinado del tiempo. Tener a los mejores de forma permanente en la cartera es muy difícil, prácticamente imposible, por lo que es una labor que requiere de ayuda.

 

Ahí es donde figuras como la de GBS Wealth Management entran en juego. Es imposible que un “común mortal” de las inversiones aplique los tres criterios mencionados con alcance y equilibrio. A veces simplemente por una cuestión de facilidad de acceso a la información o en otras ocasiones por capacidad de comprensión resulta muy optimista pensar que usted podrá alocar los activos de forma ordenada y precisa en base a su percepción del tiempo y del riesgo. En otras palabras, suponiendo que hemos definido bien el horizonte inversor y el riesgo a asumir, llegar a estructurar una cartera equilibrada, diversificada y bien seleccionada es un ejercicio muy complicado.

 

Nosotros partimos de un modelo en el que el plazo y el riesgo son elegidos por el inversor y la rentabilidad es proporcionada por el gestor. Parece un reparto justo, a priori. Nosotros así lo creemos. Nuestras capacidades están orientadas a la búsqueda de los mejores activos. Somos expertos en entender producto y buscar las mejores estrategias. Si el inversor delega esa función con confianza y define bien los puntos críticos, no tenemos duda de que el éxito de la inversión es muy elevado. 

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