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Jueves, 25 de mayo de 2017
Publicado en INTERNACIONAL Viernes, 19 de mayo de 2017 00:00

Cautela en Brasil y atentos a Europa

Intermoney | La política ha tomado un papel más importante en los últimos días y no sólo en EEUU, pues el escenario de crisis en este ámbito que se respira en Brasil explica el desplome de sus mercados de renta variable y del real.

 

El problema es que las ramificaciones de estas situaciones siempre son difíciles de cuantificar y, por naturaleza, están sometidas a un elevado grado de incertidumbre. De momento, el banco central brasileño ya anunciaba su compromiso con la estabilidad financiera: “El Banco Central está siguiendo de cerca la información recientemente divulgada por los medios de comunicación y actuará para mantener el pleno funcionamiento de los mercados”.

 

Luego, cautela ante el escenario brasileño y atentos a Europa, donde el riesgo político ha caído en gran medida y esperamos que no sea relevante en el promedio del año, si bien la situación en Austria puede llevar a algunos a recuperar ciertos “fantasmas” del pasado reciente. El colapso del gobierno austriaco beneficia al populista Partido de la Libertad, que ostenta posibilidades de entrar en una nueva coalición gubernamental después de las elecciones del 15 de octubre. Una fecha que todavía queda lejos, aunque debe tenerse presente ante un futuro en el que Macron aspira a más Europa y Merkel se resistirá a puntos clave de sus propuestas, pudiendo encontrar para ello aliados inesperados.

 

Como decíamos, el impacto final de la política y la importancia dada a sus ramificaciones siempre es difícil de cuantificar, siendo mejor centrarnos en las escasas referencias del día y que tendrán su epicentro en Europa. Esta semana, Coeuré, consejero del BCE, articulaba un discurso muy acertado respecto al cual no debe sobrerreaccionarse, pues venía a señalar que una vez se ostente la certeza respecto a que la recuperación de la inflación es duradera, lo adecuado será no esperar demasiado para recalibrar la política monetaria. En otras palabras, dependiendo del escenario, deberán ajustarse las acciones de nuestro banco central.

 

De momento, debemos centrarnos en el encuentro de junio y las últimas informaciones refuerzan nuestro escenario de un cambio medido de lenguaje en dicho momento, el cual empezaría a preparar el terreno para algo más, después del verano. El gobernador del Banco de Lituania “tiraba de sentido común”, realizando unas declaraciones muy apropiadas: “Si los datos reales confirman nuestra situación de mejora, entonces el paso lógico sería discutir el sesgo expansivo”.

 

La discusión, de acuerdo con el representante lituano en el BCE, versaría no sólo sobre la guía a largo plazo de la institución, sino también sobre el balance de los riesgos. En nuestra opinión, son dos cuestiones íntimamente ligadas, si bien este planteamiento nos lleva a considerar la posibilidad de que la piedra angular del potencial cambio de lenguaje de Frankfurt, en junio, sea la interpretación que se realice de los riesgos. Este movimiento tendría gran sentido, sobre todo, cuando pocos gestos podrían darse mediante el ajuste de las proyecciones macroeconómicas del BCE, dado que las planteadas en marzo se alinean bien con el escenario actual.

 

La posibilidad de articular un cambio medido del lenguaje, centrado en el análisis de los riesgos y la reafirmación de la confianza en el escenario de recuperación (aunque las previsiones registren mínimas variaciones), cobra mayor sentido después de conocerse las actas del encuentro de abril de nuestro banco central. Éstas recogían textualmente: “Se consideró que la comunicación del Consejo debía ajustarse de manera muy gradual y cautelosa ya que, en la coyuntura actual, las condiciones monetarias y financieras eran particularmente sensibles a los cambios en la comunicación”. La reacción de los mercados al encuentro del pasado marzo, sobre la que ya hemos debatido en el pasado, causó gran impacto en la autoridad monetaria y sigue teniéndose muy presente.

 

El cambio de lenguaje que planteamos encajaría en el contexto descrito, pues dista de ser radical y sólo vendría a constatar las mejoras observadas, quedando septiembre como la gran cita. En esta línea, será muy interesante prestar atención a las palabas del economista jefe del BCE, Praet, en la jornada de hoy. Praet, como recogían las actas, reclamaba en abril más información y evidencias antes de realizar “cualquier cambio sustancial en la comunicación”. El propuesto desde IM sería significativo, pero no substancial y tampoco chocaría con nuestro escenario de una estrategia de salida muy progresiva. De hecho, ayer, el gobernador del Banco de Lituania insistía en la progresividad y, hoy, será Praet.

 

En este entorno, las últimas encuestas de Reuters se alineaban con el escenario IM al descontar un gesto más decisivo del BCE en septiembre, acorde con una menor generosidad de la entidad que llegaría en 2018. Sin embargo, más allá de las palabras, hoy no se conocerán datos reales en la UEM para ratificar nuestras tesis y nos tendremos que consolar con la mejora de uno adelantado, como es la confianza de los consumidores del área.

 

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