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Domingo, 16 de diciembre de 2018
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Publicado en INTERNACIONAL Martes, 04 de diciembre de 2018 00:00

El T-Note 10 años vuelve a bajar del umbral del 3% y convivía con el aplanamiento de la pendiente 2-10

Intermoney | Pese a su fragilidad, la tregua comercial lograda entre Estados Unidos y China, mediante la cual se paralizaba la imposición de aranceles durante un plazo de 90 días para retomar las negociaciones, era muy bien recibida en las bolsas mundiales. En Europa, el Eurostoxx subía un +1,32% (3.215 puntos), mientras que el S&P500 estadounidense se anotaba un +1,09% impulsado por el sector del automóvil (+2,14%).

 

En la deuda pública, sobresalían los movimientos en los bonos italianos, cuya rentabilidad se reducía (-6,8 puntos para el diez años hasta 3,145%) después de que la prensa transalpina indicara que Roma estaría negociando con Bruselas la reducción de su objetivo de déficit para 2019 hasta el 2% del PIB o menos. En Estados Unidos, las miradas volvían a postrarse sobre el T-Note a diez años, pues éste volvía a bajar del umbral del 3% y convivía con el aplanamiento de la pendiente 2-10 estadounidense hasta los +17,5 puntos (el mínimo desde julio de 2007).

 

Las ventas de treasuries respondían, en cierta medida, al mayor apetito al riesgo de los inversores tras el ligero acercamiento comercial entre Donald Trump y Xi Jinping, lo cual favorecía las compras en Wall Street. No obstante, la renta fija soberana estadounidense todavía se veía afectada por unos inversores que intentarían apostar a favor de una menor velocidad en la estrategia de salida, aunque ello supondría ir en contra de los datos publicados en Estados Unidos. De hecho, conocíamos como el ISM manufacturero escalaba hasta los 59,3 puntos en noviembre (57,7 ant.) gracias al repunte de las componentes de nuevos pedidos (desde 57,4 puntos hasta 62,1) y empleo (desde 65,8 puntos hasta 58,4).

 

En contraste, las dudas se mantenían sobre el PMI manufacturero final de la UEM pese a que, en noviembre (51,8 puntos), resultara tres décimas mejor de lo previsto por la estimación inicial. La composición del indicador revelaba que las expectativas de la demanda futura eran bajistas, mientras que el optimismo empresarial de cara a los próximos doce meses continuaba en niveles mínimos desde la crisis de la deuda soberana de 2012. Por su parte, el PMI manufacturero de Reino Unido sorprendía positivamente en noviembre al situarse en 53,1 puntos frente a los 51,7 previstos por el consenso de Bloomberg.

 

Sin dejar Reino Unido, éste acaparará la atención en la jornada dada la comparecencia del presidente del BoE, Mark Carney, ante el Comité del Tesoro sobre el acuerdo del “Brexit”. El canadiense volverá a insistir en lo pernicioso que supondría para la economía británica la posibilidad de que no se pudiese alcanzar un entendimiento con la UE, de manera que esperamos una defensa del acuerdo logrado recientemente entre Bruselas y Londres. Así, Carney matizará que será preciso un periodo de transición hacia el nuevo escenario con el fin de minimizar cualquier efecto adverso. La falta de un acuerdo se reflejará en las decisiones que tomen las compañías, algo que sin duda incidirá en las cifras de actividad y más si, como se ha apuntado desde algún sector del banco central, muchas firmas británicas no tendrían todavía planes de contingencia muy elaborados.

 

En lo que respecta a referencias, éstas escasearán y únicamente destacarán las cifras de desempleo de nuestro país correspondientes a noviembre. Las perspectivas hacia la temporada navideña siempre son positivas, lo que adelantaría una mayor contratación de las compañías para reforzar sus plantillas ante el repunte esperado de la demanda, algo que impactará favorablemente en las cifras de empleados y, por ende, en las afiliaciones a la Seguridad Social. Por otro lado, los precios de producción de la Eurozona continuarán repuntando con fuerza al amparo de los mayores precios en la energía.

 

En clave de petróleo, la jornada de ayer nos dejaba la noticia de que Qatar abandonará la OPEP a partir del próximo 1 de enero. Su ministro de Energía, Saad al Kaabi, justificaba dicha decisión por la intención de Doha de impulsar su papel internacional y planear estrategias a largo plazo. La decisión, que ha sorprendido a los observadores, parecía mezclar el momento del mercado de crudo con la turbulenta política de Oriente Próximo, aunque las autoridades qataríes explicaban que la decisión no está vinculada al boicoteo económico y político que desde junio del año pasado le impone Arabia Saudí. Todo ello, en un día en el que el WTI subía hasta 53,57$/barril, mientras que el Brent lo hacía hasta 62,35$/barril.  

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