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Miércoles, 21 de agosto de 2019

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Publicado en CONSENSO Lunes, 05 de agosto de 2019 07:00

Carlos Tusquets: "Olvidémonos de los gurús, normalmente son parte interesada"

Manuel Moreno Capa | “Explicar, explicar y explicar”. Es la receta de Carlos Tusquets, presidente de Trea y consejero de Banca Mediolanum SpA, para que el ahorrador español se convierta, por fin, en inversor.

 

 

Pese a sustos como el de 2018. “Cuando más turbulento es el panorama, más evidente es el valor del asesor, que ha de lograr que su cliente se abstraiga del día a día, del ruido del mercado, para concentrarse en sus objetivos, que son a largo plazo; olvidémonos de los gurús que, normalmente, son parte interesada”, subraya, convencido del gran potencial de los fondos de inversión en el mercado español. No en vano, él registró el primero hace más de treinta años.

 

Hace 36 años, usted creó Fibanc, la primera entidad que registró un fondo de inversión en España. ¿Qué fue lo más difícil, en aquellos momentos, a la hora de registrar el primer fondo ante la CNMV?

Para nosotros fue un momento irrepetible: los fondos, aunque existían, estaban olvidados por la banca, así que durante ocho años estuvimos prácticamente solos, con una cuota de mercado elevadísima y con muy poca competencia. Hoy sería impensable. Ahora, si sacas un nuevo producto, en unos minutos ya ha sido replicado por alguien.

 

¿Cómo lograron ese impulso inicial en el mercado de fondos?

En los años ochenta, los tipos de interés y la inflación eran de dos dígitos, pero la remuneración de las cuentas estaba por debajo del 1%. Nosotros creamos un producto innovador: un fondo de dinero que competía con las cuentas corrientes en la banca. Dábamos al ahorrador acceso a los tipos de interés de dos dígitos utilizando nuestro fondo, pero añadiéndole las mismas facilidades y liquidez que las de una cuenta corriente. En aquel entonces se tenía la idea de que la única garantía la daba un banco. Como éramos una gestora, teníamos que cambiar el paradigma. Nuestro cliente diversificaba su riesgo. El que tenía el dinero en un banco tenía un único deudor; quién lo tenía en un fondo tenía decenas de deudores. Incluso si uno de los deudores quiebra, el impacto sobre el total del patrimonio no es dramático. De hecho, es más seguro un fondo que un banco, excepto para la parte de los depósitos bancarios garantizada por el Fondo de Garantía de Depósitos.

 

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