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Lunes, 18 de diciembre de 2017
Publicado en CONSENSO Martes, 26 de septiembre de 2017 00:00

“Reconciliación” en el Senado de EEUU: sólo si los pasos fiscales no aumentan el déficit en una década

Intermoney | La actualidad en EEUU será la gran protagonista de la sesión y no sólo por los nuevos pasos que se están dando en la esfera fiscal, sino también por las declaraciones de múltiples miembros de la Fed (incluida Yellen) y el hecho que sus datos macro sean de lo poco interesante de la sesión en dicho ámbito.

 

 

En el frente fiscal, las últimas informaciones confirman que los legisladores republicanos habrían llegado a un acuerdo respecto al borrador de la reforma y que Trump lo defendería en Indiana, el próximo miércoles. Otra cuestión es que el borrador acabe plasmándose en una realidad; motivo que explicaría ciertas cesiones respecto a las promesas presidenciales.

 

En otras ocasiones, hemos apuntado que el proceso de “reconciliación” en el Senado, caracterizado por su mayor laxitud, sólo podría aplicarse si las medidas aprobadas no provocan un aumento del déficit al cabo de una década. De acuerdo con los cálculos de junio de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO por sus siglas en inglés), esto se antojaba difícil ya que su escenario central indicaba que el déficit aumentaría hasta el 5,2% en 2027 y la deuda rondaría el 90% del PIB. Unos resultados que, aun teniendo en cuenta una “proyección dinámica” que recogiese el efecto de las medidas republicanas como defendía la Casa Blanca, eran muy ilustrativos de las dificultades para cumplir los requisitos del proceso de “reconciliación”.

 

Ahora bien, la rebaja hasta el 20% del Impuesto de Sociedades y otras cesiones en el ámbito de las rentas altas, diluirían el impacto sobre el déficit de EEUU y facilitarían la aprobación de los estímulos fiscales. Además, tampoco debemos descartar que se prevea la aplicación progresiva de ciertas medidas, lo cual facilitaría todavía más su aprobación. Luego, la política fiscal estadounidense volverá a ser el foco de atención de los inversores en los próximos días, pero también la monetaria.

 

En la Fed, permanecen abiertos dos frentes bien diferenciados e igualmente importantes: su gobernabilidad y la normalización de la política monetaria. Las vacantes existentes entre los gobernadores y la finalización del mandato de Yellen a comienzos del próximo año, refuerzan el debate sobre el primer punto. A este respecto, la presidenta de la Reserva Federal ya ha mostrado su predisposición a optar a otro mandato y, “entre bambalinas”, podría recordar este deseo en un evento organizado por la Fed de Cleveland, a pesar de centrase esta cita en las perspectivas globales.

 

En cuanto a las perspectivas económicas, no esperamos sorpresas en el discurso de Yellen al defender el desempeño favorable de la economía mundial y, también, estadounidense. Todo ello, acompañado de un recordatorio sobre su confianza en el aumento de la inflación a medio plazo en EEUU, después de un comportamiento reciente de difícil entendimiento en base a lo señalado desde la propia autoridad monetaria americana.

 

El discurso expuesto se plasmará en la ratificación de las expectativas hacia la economía estadounidense, acordes con crecimientos moderados y una situación próxima al pleno empleo, a la sombra de una inflación progresivamente al alza. Un análisis que volverá a amparar las intenciones de seguir adelante con el actual plan de ajuste del balance, salvo situación de extrema necesidad, y que desviará el debate hacia la subida de tipos planteada a finales de 2017.

 

El lunes, el presidente de la Fed de Nueva York volvía a insistir en los fundamentales robustos de EEUU y las subidas progresivas de tipos, al tiempo que declaraba textualmente: “Con una tendencia más firme en los precios de importación y el desvanecimiento de los efectos de una serie de factores temporales e idiosincrásicos, espero que la inflación aumente y se estabilice alrededor del objetivo del 2% a medio plazo”. En otras palabras, un discurso que da cabida a una última subida de tipos este año hasta el rango 1,25-1,5%.

 

Frente a las palabras de los dos grandes “pesos pesados” de la Fed, el tono más laxo de Evans y Kashkari durante la madrugada pasará a un segundo plano, sobre todo, cuando Loretta Mester de la Fed de Cleveland recodará su posicionamiento proactivo y acorde con ajustar la política monetaria antes de confirmar al 100% la consecución de las metas propuestas.

 

En el corto plazo, los indicadores estadounidenses de poco servirán para contradecir este posicionamiento, pues en la Reserva Federal se descuenta el efecto distorsionador de los huracanes vividos sobre las variables económicas. De momento, el índice manufacturero de Dallas sorprendía al alza en septiembre y chocaba con esta tesis, si bien hoy deberemos estar atentos al potencial impacto sobre la confianza de los estadounidenses, en base al Conference Board. Un dato que, no obstante, debería ceder desde los fuertes niveles de agosto, aunque respaldando un tono positivo hacia la actividad presente y futura. Luego, poco ruido desde la esfera macro, al igual que ocurrirá con la estabilización de las ventas de viviendas nuevas y la continuidad del avance del precio de las residencias a un ritmo del 5,7% a., según el índice Case-Shiller.

 

Como podemos observar, viviremos una jornada marcada por el protagonismo de EEUU que puede extenderse a otras cuestiones políticas, ante la re-escalada del tono hacia Corea del Norte. Sin embargo, también habrá hueco para otros apuntes en Japón, donde las actas del BoJ reflejaban que, en el encuentro del 20 de julio, la entidad se mostraba favorable a dar continuidad a su línea de acción y más optimista en torno al futuro de la inflación. Antes, su gobernador había vuelto a recordar la actitud vigilante hacia las fluctuaciones del yen y su acuerdo con el enfoque del G-20. Un enfoque tendente a que las divisas reflejen sus fundamentales, si bien las acciones niponas han ido por otro camino en los últimos años.

 

En la UEM habrá pocas novedades, pues sólo conoceremos datos de confianza en Francia y la intervención del economista jefe del BCE, Peter Praet, quien poco añadirá respecto a las palabras de Draghi en el Parlamento Europeo. Éstas eran tendentes a justificar la generosidad en el momento actual y los factores de riesgo que podrían prorrogarla, pero también a recodar la confianza en el futuro: “Continuamos viendo algunas incertidumbres con respecto a las perspectivas de inflación a medio plazo”, “En particular, la reciente volatilidad del tipo de cambio representa una fuente de incertidumbre que requiere seguimiento”, “Por lo tanto, necesitamos ser pacientes y persistentes”, pero... “En general, estamos cada vez más seguros de que la inflación se dirigirá, finalmente, a niveles acordes con nuestra meta, pero también sabemos que todavía se necesita un grado expansivo sustancial para que la trayectoria alcista de la inflación se materialice”.

 

Nada nuevo en Frankfurt, mientras que el debate sobre el futuro de las compras de activos toma fuerza y el “bando duro” expone sus tesis. Éste era el caso del gobernador del Banco de Lituania, quien restaba importancia a la apreciación del euro y se mostraba partidario de confeccionar una guía concreta sobre el futuro del QE, si bien reconocía que “todas las opciones están sobre la mesa”.

 

Por último, en clave del euro, también deberemos estar atentos a las negociaciones para conformar gobierno en Alemania y los nuevos pasos de Macron en Francia, donde su partido obtenía menos del 8% de los puestos en liza en el Senado galo.

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