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Lunes, 26 de octubre de 2020

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Publicado en GESTORES Lunes, 31 de agosto de 2020 00:00

A lo mejor tiene usted una cesta de fondos más rentable que la de Warren Buffett…

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Pese a que resurge con fuerza el virus por todo el mundo; pese a que el PIB español cayó un 18,5 por ciento en el primer trimestre (¡y el británico un 20,4, toma Brexit!); pese a que muchos ciudadanos no saben qué hacer con sus hijos cuando, en pocos días, abran, o no, los colegios; pese a que ahora ya no sólo podemos echarle la culpa de todo al Gobierno central sino también de la mayoría de los diecisiete autonómicos, algunos inversores en fondos aún tienen motivos para mantener la calma.

Porque, como se dice siempre, el que no se consuela es porque no quiere. Y si usted está preocupado por la infección que la pandemia ha provocado en sus ahorros invertidos en fondos, consuélese analizando lo que le está pasando este año al inversor más famoso del planeta: Warren Buffett, el Oráculo de Omaha que lleva décadas haciendo que nadie se acuerde del de Delfos, está pasando un 2020 bastante flojucho. Las acciones clase A de su buque insignia, el famosísimo fondo Berkshire Hathaway, arrastran un retroceso superior al 6 por ciento en lo que va de año, frente a una subida media de casi el cinco por ciento en los índices norteamericanos y frente a revalorizaciones tan espectaculares de algunos de ellos, como el S&P 500, que ya ha marcado cuatro máximos históricos este año y se ha disparado más de un 50 por ciento desde sus mínimos de marzo; o como el Nasdaq, que la semana pasada su anotó su máximo histórico de cierre número 39 en lo que va de 2020 (y eso que en todo el ejercicio pasado ya marcó 31 cierres récord).

 

Pero sin irse a comparaciones tan extremas –y tan dopadas por los valores tecnológicos que han hecho volar al S&P y al Nasdaq incluso en medio de la pandemia y la depresión económica consiguiente–, estoy convencido de que cualquier inversor medio, con una cartera de fondos razonable y bien diversificada, lo está haciendo mejor este año que el gran transatlántico inversor de Buffett. Berkshire tampoco lo hizo muy allá el año pasado, con una revalorización del 11 por ciento, frente al 28 que logró el que suele ser su índice de referencia, precisamente el S&P 500. Pese a ello, y a que 2019 fue su peor ejercicio en una década (no olvidemos que, como casi todo el mundo, tampoco lo pasó bien durante la crisis financiera de 2009), Berkshire Hathaway se benefició de su importante cartera de acciones de bancos americanos… precisamente la misma que ha provocado que este 2020 sea un año tan pobre para el fondo de Buffett, pese a que ya lleva tiempo soltando el lastre de sus títulos bancarios y ahora ha comenzado a apostar por cierta intensidad por el oro (en concreto, por la segunda minera de metales preciosos del mundo, Barrick Gold), aunque parece que algo tarde, después de que el dorado metal alcanzara hace algunas semanas su máximo histórico de 2.000 dólares por onza.

 

Seguro que Warren Buffett tiene capacidad de sobra para recuperarse y acabar cerrando un ejercicio razonable. Pero, de momento, al menos da una lección de humildad al mercado: los oráculos, sean de Omaha, de Delfos o de cualquier telepredicador de las finanzas, no aciertan siempre. Si lo hicieran, dejarían de publicar sus augurios y los usarían sólo en beneficio propio.  

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