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Lunes, 28 de septiembre de 2020

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Publicado en CONSENSO Martes, 16 de julio de 2019 09:30

Turismo internacional en España: ¿de cantidad a calidad?

CaixaBank Research | El fuerte crecimiento que ha experimentado el turismo internacional en España está teniendo un impacto muy positivo sobre el crecimiento de la economía y del empleo. Sin embargo, también está generando efectos sobre la población residente que no siempre son positivos, como refleja el aumento de la congestión por la elevada afluencia de turistas en determinados puntos de la geografía española. Ello ha reavivado el debate sobre la necesidad de avanzar hacia un turismo de más calidad.

 

 

¿Qué entendemos por turismo de calidad?

A menudo se asocia turismo de calidad con gasto turístico. Sin embargo, la definición de calidad es, sin duda, mucho más amplia, y pasa por la sostenibilidad ambiental, que depende entre otros factores del grado de diversificación geográfica o de masificación y de la capacidad de generar puestos de trabajo de calidad, con personas más formadas y bajas tasas de temporalidad, lo que se ve influido, por ejemplo, por el grado de estacionalidad. A continuación, evaluamos cómo ha evolucionado el turismo internacional en España en cada una de estas dimensiones.

 

Concentración geográfica

 

España es el segundo país receptor a nivel global en términos del número de turistas, solo por detrás de Francia, que recibió 86,9 millones de turistas en 2017. Sin embargo, las cifras absolutas no son un buen reflejo del grado de concentración del turismo, sino que resulta conveniente ponerlo en relación con el número de habitantes del país receptor. Al hacerlo, observamos que la concentración turística en España es muy elevada, hasta el punto de que la entrada de turistas internacionales prácticamente dobla la población que reside en España.

 

Si comparamos este dato con el de otros países, comprobamos que España es uno de los países que más turistas recibe respecto al número de habitantes. Así, mientras que en Italia, Reino Unido y Turquía, el número de visitantes alojados anualmente en hoteles no supera la población del país, en Francia, y especialmente en España, sucede lo contrario, como muestra el gráfico adjunto.

 

 

Si bien es cierto que España recibe una cantidad importante de turistas, especialmente si se compara con su población, también es importante tener en cuenta la distribución geográfica de estos turistas. No es lo mismo que todos los turistas se concentren en una ciudad a que se distribuyan a lo largo y ancho del territorio.

 

En este sentido, aunque el turismo ha crecido en toda la geografía española, existen algunas zonas, especialmente las grandes ciudades, que han concentrado gran parte del crecimiento del turismo observado en los últimos años.

 

En particular, Madrid y Barcelona han visto cómo, en los últimos 12 años, la entrada de turistas ha pasado de representar el doble de su población a cuadruplicarla.De este modo, la ratio entre el número de entradas de turistas y la población residente en Barcelona es una de las más elevadas entre las grandes ciudades del mundo, por encima de ciudades como Singapur y Londres, y solo por debajo de París, Dubái y Hong Kong. Asimismo, Roma y Nueva York presentan menos focos de concentración turística, medida en términos de entradas de turistas frente a población residente, que Barcelona.

 

 

De cara a los próximos años, la consolidación del elevado número de turistas que visitarán el país hace pensar que la concentración turística en las principales ciudades españolas se mantendrá en niveles cercanos a los actuales, por lo que se deberá seguir centrando esfuerzos en diseñar estrategias que permitan optimizar la distribución geográfica de los turistas e intentar disminuir grandes concentraciones en puntos o ciudades específicas.

 

Estacionalidad

 

Otro factor importante en la definición de turismo de calidad tiene que ver con la estacionalidad del turismo, es decir, la fluctuación en la entrada de turistas a lo largo del año.

 

Históricamente, el turismo en España, enfocado mayoritariamente al sol y a la playa, ha sido, por definición, estacional. Aún hoy, casi la mitad de los turistas que visitan España lo hacen en la temporada de verano. Esta elevada estacionalidad tiene consecuencias sobre el mercado laboral, puesto que contribuye de manera directa a la temporalidad, tal y como se comenta más adelante. Pero, además, para satisfacer los picos de demanda en temporada alta, se crean unas infraestructuras cuyo potencial no se aprovecha en temporada baja.

 

Si bien la estacionalidad en España es elevada y superior a la de países como Francia, se ha reducido ligeramente en los últimos años, lo que ha permitido que España registre ahora menos estacionalidad que Italia, tal y como muestra el gráfico. A pesar de la buena evolución, la estacionalidad sigue siendo un reto pendiente para el sector turístico, por lo que resulta de vital importancia seguir apostando por aquellos segmentos menos estacionales, como el turismo de negocios o el gastronómico, la diversificación de las propuestas turísticas y la fidelización de los turistas que llegan a España.

 

Empleo

Un turismo de calidad es también aquel que es capaz de generar empleo de calidad. En este sentido, existen distintos factores que pueden influir en la calidad del empleo, como, por ejemplo, el nivel de sobrecualificación de los empleados, el tipo de contrato o los salarios.

 

Como hemos visto anteriormente, el turismo español tiene una tasa de estacionalidad elevada y ello queda reflejado en una tasa de empleo temporal también elevada. Concretamente, la tasa de temporalidad en el sector turístico alcanza el 34% y, a pesar de que la estacionalidad se ha ido reduciendo en los últimos cinco años, la tasa de temporalidad se ha mantenido más o menos constante en este periodo.

 

 

Otro factor que incide en la calidad del empleo es el porcentaje de empleo a jornada parcial sobre el empleo total (tasa de parcialidad) que, en el caso del sector turístico, es cercana al 25%, muy por encima de la del total de la economía (15%).4 Más allá de la tasa de parcialidad, es destacable el hecho de que la mitad de los trabajadores contratados a tiempo parcial lo está de manera involuntaria, es decir, desearían trabajar a tiempo completo.

 

No obstante, el porcentaje de empleo parcial involuntario sobre el total de empleo, que ahora se sitúa en el 13%, ha seguido una tendencia a la baja en los últimos años y, aunque todavía queda mucho recorrido para situarse en niveles cercanos a los registrados antes de la crisis económica (un 5% en 2008), la paulatina disminución de la tasa de temporalidad involuntaria de los últimos años hay que valorarla positivamente.

 

 

Otra característica importante para garantizar un empleo de calidad tiene que ver con la productividad laboral. En este sentido, el sector hotelero español destaca positivamente, con una productividad laboral casi un 20% superior al promedio de la Unión Europea (UE). Gran parte de esta mayor productividad se explica por el tamaño empresarial. Los datos de productividad laboral muestran que las empresas turísticas grandes tienden a ser un 30% más productivas que las empresas pequeñas, y como España cuenta con una mayor proporción de empresas grandes que el promedio europeo, la productividad laboral en España es mayor que la de la UE.

 

Aun así, la mayor productividad laboral del sector turístico español va más allá del tamaño empresarial, ya que las empresas pequeñas españolas también son más productivas que sus homólogas europeas.

 

Finalmente, un empleo de calidad es un empleo en el que idealmente debería haber un buen emparejamiento entre la cualificación de los empleados y las habilidades que requiere el puesto de trabajo que ocupan. En el sector turístico, un elevado porcentaje de los trabajadores posee un nivel educativo superior al requerido por el puesto de trabajo que desempeña. En particular, y tal y como se muestra en la tabla anterior, un 13,8% de los empleos turísticos que requieren conocimientos básicos los realizan personas con un nivel de estudios superiores, lo que denota un elevado grado de sobrecualificación, especialmente comparado con el total de la economía, que es un 7,4%.

 

Gasto y rentabilidad

 

Por último, y no por ello menos importante, un turismo de calidad debe asociarse, también, a una mayor rentabilidad. En España, los ingresos por turismo aumentan año tras año y, en 2018, alcanzaron los 62.481 millones de euros. Gran parte de este aumento se explica por el importante crecimiento del número de turistas durante los últimos años. Sin embargo, otra parte nada desdeñable se explica por el mayor gasto de los turistas que visitan España. En particular, el aumento en el gasto medio diario por turista explica un tercio del aumento del gasto turístico total acontecido en los últimos tres años. Así, el gasto medio por persona alcanzó los 145,3 euros diarios en 2018, lo que supone un incremento del 12% respecto a 2016.

 

Cabe mencionar que España recibe muchos tipos de turistas, con patrones de comportamiento muy diferentes, por lo que las cifras de evolución global no resultan suficientes para evaluar el tipo de turismo que recibimos. Un análisis de los pagos realizados por tarjetas extranjeras en los terminales de pago de CaixaBank nos permite establecer ocho categorías de turistas en función de su tipología de gasto, duración del viaje, nacionalidad y propensión a distintos gastos, tal y como se recoge en el siguiente cuadro.

 

La categoría que destaca por su mayor gasto medio por viaje es «Hotel con tarjeta», que incluye aquellos turistas que destinan la mayor parte del gasto en tarjeta a pagar hoteles y restaurantes. La mayoría proviene de Francia y Estados Unidos y su estancia media suele ser de una semana. De igual modo, el grupo de turistas «Quiero conocer España» también destaca por un gasto medio elevado, especialmente en restaurantes. Este grupo incluye a aquellos turistas que realizan viajes de más larga duración, de dos semanas aproximadamente, ya que provienen mayoritariamente de América y aprovechan para visitar varias comunidades autónomas durante su viaje.

 

Al otro extremo, se sitúa el grupo de «Importe bajo», que son aquellos turistas con el gasto medio por viaje más bajo. Esta categoría incluye a aquellos turistas con una estancia media de entre 3 y 10 días que gastan mayoritariamente en transporte y restaurantes, y que probablemente pagaron el hotel en origen.

 

También en este extremo destaca el grupo «Escapadas y fronteras», que tiene un gasto medio por viaje bajo debido sobre todo a la corta duración del viaje. Este grupo está formado mayoritariamente por turistas franceses que visitan España a menudo y que tienden a destinar su mayor parte del gasto en tarjetas a establecimientos que venden productos de alimentación.

 

Por lo que respecta a la evolución en la composición de los turistas que recibe España, el análisis realizado parece indicar que no ha habido cambios sustanciales en el volumen de turistas de cada grupo en los últimos tres años, es decir, en líneas generales, la composición de turistas no muestra signos claros de cambio.

 

En conclusión, España tiene ahora el reto de consolidar un modelo de turismo sostenible y solidificar la propuesta de valor hacia la calidad turística, especialmente en los ámbitos de concentración, estacionalidad y empleo. Para ello, el país debe seguir centrando esfuerzos en diseñar estrategias que permitan optimizar la distribución geográfica de los turistas y reducir su estacionalidad, a partir de la diversificación de las propuestas turísticas y la fidelización de los turistas que llegan a España.

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