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Miércoles, 26 de julio de 2017
Publicado en OPINION Viernes, 14 de julio de 2017 00:00

Los sueldos españoles, inadecuados para una economía en expansión

Fernando Barciela | No extraña que la propia ministra de Empleo, Fátima Báñez, haya salido a palestra instando a los agentes sociales, especialmente a los empresarios, a que empiecen a subir los salarios de los trabajadores.

 

Y lo ha hecho porque Báñez debe pensar que si no le da un empujón a esto y le saca los colores a los empresarios, podemos muy bien seguir con sueldos tercermundistas en España durante cinco o diez años más.

 

Porque la realidad es que, después de varios años con el PIB batiendo auténticos récords, los sueldos no muestran la menor tendencia a subir, siquiera un poquito. Lo cual tampoco es para asombrarse: con una fuerza en reserva de casi 3,36 millones de parados, las empresas no tienen demasiada necesidad de afinar sus ofertas de empleo, excepto cuando se trate de puestos de difícil cobertura.

 

Lo primero que llama la atención son las propias cifras de Eurostat, en las que España se presenta como verdadera campeona del ‘no’ aumento de sueldos. Y esto no es una metáfora. Es la cruda realidad. Mientras que en el primer cuatrimestre de este año los costes laborales subieron un 1,7% en la UE 28, en España subieron el…0,1%, una de las menores subidas de toda la zona. Alemania, por ejemplo, subió sus costes laborales un 2,5%, el Reino Unido un 1,5%, Francia un 1,2%, Suecia un 1,9%. Hasta Portugal subió los suyos un 2,6%.

 

La situación podría ser aún peor. Es decir, que los sueldos no solo no hayan aumentado sino incluso bajado. ¿Cómo es posible? Muy sencillo. Porque los nuevos contratos siguen firmándose a la baja.

 

Según un estudio del Observatorio de Empleo de la Asociación Nacional de Agencias de Colocación (ANAC), que analiza la oferta de empleo publicada en más de 50 portales en toda España, el salario medio de los españoles cayó de forma generalizada a lo largo de este año, con respecto al 2016. El estudio revela que ha aumentado el número de españoles que cobran entre 15.000 y 20.000 euros mientras ha disminuido el censo de los que están en el tramo siguiente, entre los 20.000 y los 25.000 euros.

 

Y si nos detenemos en las cifras del INE, el panorama no resulta más halagüeño. Cierto que el salario medio, según la Encuesta Anual de Estructura Salarial, subió ese año un 1,1% para situarse en los 23.106 euros, pero esta cifra incluye absolutamente el promedio de todos los sueldos devengados en España, incluidos los más altos (industria, energía, finanzas…), con lo que acaba siendo un indicador bastante engañoso.

 

Según el INE, el salario medio bruto anual más habitual se habrá situado en torno a los 16.500 euros, lo que una vez repartido por 14 pagas y descontadas retenciones y pagos a la Seguridad Social, deja unos ingresos netos mensuales un poco por encima de los 800 euros. No extraña, pues, que el propio Juan Rosell, presidente de la CEOE, haya reconocido estos días que, “con un salario de 800 euros resulta muy difícil llegar a final de mes”.

 

Y esto aún no es lo peor, hay masas de trabajadores que ni siquiera catan esos 16.500 euros. Por ejemplo, en la hostelería, según el INE, los ingresos medios brutos de un trabajador estarían en los 14.000 euros. Y un poquito más en actividades administrativas, otros servicios o el comercio.

 

Por ejemplo, los sueldos en la gran distribución, pese a los fuertes incrementos de ventas de los últimos años, siguen siendo irrisorios. En Primark, que publicó sus listas de sueldos, ningún empleado de tienda gana más de 20.000 euros. Los del grupo 0 cobran 13.662 euros brutos y los del grupo 2 un poco más, 15.772.

 

La compañía ha aprovechado esta publicación y el anuncio de que sus ventas han subido un 21% en los seis primeros meses del 2017 para prometer un aumento salarial como Dios manda, es decir del 6%. Seguro que otras empresas del sector, grandes cadenas multinacionales, que pagan sueldos similares, se han echado a temblar con la osadía de la firma británica. Hay firmas de ‘fast food’, de mucho prestigio, pagando cinco y seis euros la hora a sus trabajadores.

 

Estos sueldos no son factibles ni sanos ni sostenibles en una economía europea. No es solo que generen miseria, dependencia y precariedad entre sus destinatarios sino que, con estos ingresos, no hay manera de impulsar el consumo, la venta de casas, los matrimonios y bodas y menos aún rellenar de nuevo la vacía caja de las pensiones.

 

De ahí que tanto la ministra Báñez como la CEOE se muestren convencidas de que los sueldos empezarán a subir y de que los nuevos convenios que se firmen van a empezar –están empezando ya– a reflejar esta realidad. Aunque la media pactada para ese año apenas supera el 1,5%, la CEOE se ha mostrado abierta a ofrecer entre 2,5% y 3% para los sueldos más bajos.

 

La gran duda es si las decenas de miles de pymes, a las que les viene muy bien este panorama laboral, le van a hacer caso a la patronal y empezar a subir, firme pero paulatinamente, unos sueldos absolutamente inadecuados para una economía como la española.  

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